Doce años tras operativo de Chavín de Huántar en Embajada de Japón
Lima (Peru.com).- Cada vez que Aurora Sandoval mira la fotografía de su hijo, el Coronel EP Juan Valer Sandoval, o acude a ceremonias en su honor, como la de este jueves, se le pasa por la cabeza miles de imágenes que pueden ser expresadas a través de un par de lágrimas o una sonrisa.
Ella simplemente dice que el recuerdo de su hijo le provoca sentimientos encontrados y que sigue estando orgullosa de él porque fue uno de los héroes caídos de la operación militar Chavín de Huántar, que sirvió para liberar a 72 rehenes que estaban retenidos por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en la residencia del embajador de Japón, Morihisa Aoki.
Aurora, de gestos apacibles y de mirada sublime, narra que desde aquel fatídico 22 de abril de 1997, cuando el niño de sus ojos cayó abatido por una ráfaga emerretista, ve a los demás comandos como a sus hijos.
“En estas ceremonias siempre se me escapa una que otra lágrima. Es un bonito momento para recordar a todos los que participaron y mirar hacia el cielo y agradecerles por su sacrificio”, expresó al ser entrevistada por Peru.com.
Por su parte, el primer vicepresidente Luis Giampietri, quien fue uno de los rehenes, reconoció el valor demostrado por los comandos y en especial del Capitán EP Raúl Jiménez Chávez y el Coronel Valer, quienes sacrificaron su vida por salvarlo.
En ese momento, el también congresista citó una carta escrita por Valer horas antes de ingresar a la Embajada de Japón, en la que reconoce que puede morir, pero que cuando tocan a su patria se transforma en una fiera que luchará hasta el fin.
“Él es un hombre de verdad como todos los comandos presentes. Todos ellos sabían desde el inicio que corrian el riesgo de ser asesinados, sin embargo, hicieron su trabajo. Les doy las gracias y que Dios los bendiga”, manifestó.
Las palabras de un amigo
Uno de los compañeros de Jiménez y Valer en el operativo de rescate fue el ahora General EP Alfredo Tackacs, quien sostuvo al portal de los peruanos que estas ceremonias sirven para reflexionar y demostrar que las Fuerzas Armadas están dispuestas a hacerle frente a toda amenaza a la democracia.
Tackacs, quien en 1997 era mayor, fue entrenado por Valer y era parte de su grupo de asalto. “Él fue mi instructor y compartimos muchos momentos juntos en los ensayos”, añadió.
En otro momento, lamentó que existan sectores como las ONG que no saben reconocer el sacrificio de los FFAA. No obstante, indica que el pueblo está con ellos y les han brindado su apoyo a lo largo de estos 12 años.
Al fondo del túnel
Como parte del reconocimiento, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas orginizó un recorrido, en la que estuvo presente Peru.com, por la réplica de la Embajada de Japón, ubicada en La Brigada de Fuerzas Especiales en el distrito de Chorrillos.
El camino empieza en el túnel por donde los integrantes del Comando Chavín de Huántar ingresaron y sorprendieron a los emerretista jugando un partido de fulbito.
Sin embargo, pocos saben que esta puerta de acceso fue hecha por un grupo de mineros traídos especialmente de Cerro de Pasco.
A estas personas no se les informó para qué estaban cavando ni mucho menos se les permitió salir del cuartel establecido en una de las casas aledañas.
Asimismo, toda la tierra extraída fue sacada por dos camionetas de la Policía durante la madrugada a vista de los cientos de periodistas nacionales y extranjeros que cubrían la toma de la embajada.
Dentro del lugar, que es un Monumento a los Héroes de Chavín Huántar, se puede apreciar fotografías, armas y la tan famosa escalera donde murió el cabecilla del MRTA que dirigió el secuestro: Ernesto Cerpa Cartolini.
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