La multinacional japonesa llega a un acuerdo con los sindicatos para que 3.500 de sus asalariados en Cataluña (España) cesen por turnos su actividad durante los próximos tres meses.
Los trabajadores de Nissan respiran aliviados después de que los sindicatos y la dirección de la multinacional japonesa alcanzaran ayer un acuerdo por el que se sustituye el despido de 1.680 asalariados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal que afectaría a 3.500 personas hasta un máximo de 75 días, de forma rotativa, desde el 11 de diciembre hasta el 31 de marzo de 2009.
La Federación Minerometalúrgica de Cataluña de CCOO juzgó positivamente el pacto con la empresa, conseguido con la mediación del Departamento de Trabajo de la Generalitat, tras el que queda desconvocada la manifestación prevista en Madrid para el próximo 10 de diciembre.
El sindicato, que atribuyó la marcha atrás de la firma nipona al proceso de movilizaciones realizado por los empleados de Nissan, afirmó que con el acuerdo se abre un proceso de negociación entre las partes que prevé la adopción de medidas no traumáticas, lo que supone la retirada de los despidos, y la elaboración de un plan industrial de futuro de las plantas catalanas de la compañía, con la correspondiente definición de las necesidades de plantilla.
El próximo 7 de enero se constituirá una mesa de negociación, aunque ya se sabe que los trabajadores que tengan 53 años cumplidos durante este período quedarán excluidos del ERE temporal. Durante el tiempo que dure la suspensión de los contratos de trabajo, la dirección de la empresa complementará las prestaciones de desempleo de las personas afectadas hasta el 90% de los salarios.
La decisión de Nissan se produce después de que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, advirtiera de que las ayudas de 800 millones de euros que el Gobierno destinará a la industria del automóvil -y que se concretarán una vez que la UE haya definido las líneas maestras de la política de subvenciones al sector- únicamente se concederán a las compañías que renuncien a los despidos.
El pasado 13 de octubre, la firma japonesa anunció un ERE que suponía la extinción de 1.680 empleos en Cataluña, una medida que el director general de Nissan Motor Ibérica, Fumiaki Matsumoto, justificó por la caída generalizada de las ventas, el incremento de los costes de producción y la preferencia de los consumidores por coches más pequeños y menos contaminantes, justo en las antípodas de los vehículos todoterreno e industriales en los que está especializada la planta. Entonces, Matsumoto afirmó que se trataba de una decisión «difícil pero necesaria» tras haber analizado todas las opciones antes del recorte de la plantilla, que alcanza los 4.500 trabajadores.
Los trabajadores del grupo en Cataluña se movilizaron contra los despidos y forzaron al presidente de la Generalitat, José Montilla, a anunciar que se reuniría con los responsables de Nissan en Japón para buscar salidas a la crisis.
fuente: Madrid (fax press)
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